Biodanza sistema Rolando Toro

Una gota…

Una gota de agua cayó en mi frente y luego otra en mi brazo, otra en mi cuello y más por mi pecho. Abrí los ojos y vi un campo verde de hierba. Y en el centro, un árbol preñado de hojas de colores. Alrededor, un ejercito de aspersores, guardianes del enclave, lanzando al aire millones de gotitas que, en su caída, limpiaban la atmósfera y alimentaban aquel árbol maravilloso. En su tronco, escrito entre corazones y nombres de enamorados, se podía leer: Este es el árbol de los deseos, de los deseos soñados y de los deseos llorados, de los deseos imposibles y los deseos temidos, de los deseos atrevidos y los deseos ansiados, de los deseos compartidos y los deseos escondidos, de los deseos perdidos y los deseos prohibidos. Este es el árbol de los deseos deseados. ¡Yo era un aspersor! Un abrazo a mis compañeros de experiencia.

Autor : Jesus Carrion de Murcia